viernes, 12 de junio de 2015
Torneo Warhammer. Día 7
Cuando la salida del tunel subterraneo se abrió ante el, los suaves rayos de la luna acariciaron su palida piel y el aire fresco de la noche despejaba momentaneamente su cabeza. El pasadizo que escondía la cueva era mas largo de lo que supuso en un primer momento, tanto que incluso dejo de escuchar los sonidos de la batalla con los enanos, y tansolo podía sentir la tremenda presión en la cabeza, compuesta por la fuerza que ejercía su bestia interna, un molesto pitido que se intensificaba desde que pisó la maldita isla y un leve susurro enterrado entre tanto nerviosismo y agobio, el cual parecia pronunciar su nombre.
La presión se suavizó cuando salió al claro que conformaba el pequeño valle, escondido entre los dos picos mas altos de la isla, un tapiz verde rodeado de piedras escarpadas que terminaba con un bosque denso a un lado, y a otro, con la entrada a otra montaña que mas parecia la puerta de un templo que una cueva. Marmol tallado donde terminaba la roca y se abria a una pequeña puerta cuyos marcos eran de elaborada arquitectura, con glifos e imagenes de lo que parecían ser hombres, medio enterradas entre el musgo. Dos columnas sostenian un pequeño techo, tambien de marmol, que se elevaba frente el primero de los escalones que ascendian tras la puerta.
Sin duda alguna había llegado al final de su camino, su intuición y la bestia, que intentaba tirar de el freneticamente, se lo decían.
-Stephan...
Esta vez el susurro fue perfectamente perceptible, pero no supo identificar de donde venia, se encontraba solo, a excepción de su guardia personal, silenciosos tumularios.
-Stephan... Stephan...
La voz era suave, de mujer, le llamaba, con tono tranquilo, pero le apremiaba a acudir a su lado. Sin embargo no le transmitia nerviosismo, aquella sensación que le había estado acompañando tanto tiempo se apaciguaba, la bestia callaba...
-Stephan....
Casi parecia lastimera, preocupada porque el vampiro no fuera con ella. Sin darse cuenta se encontraba ya frente la puerta del templo, iba a dar el primer paso para ascender por la escalera y el silencio se habia instalado en el valle y en su interior.
-Stephan...Stephan...
-¡STEPHAN!
El grito, exaltado y ensordecedor le hizo cerrar los ojos de golpe. Sus colmillos emergieron dolorosamente de golpe y se volvió para clavar sus ojos inyectados en furia sangrienta hacia lo que había sido advertido. Intrusos emergían en masa del bosque que ascendia desde la ladera, miseras formas de vida que morirían descuartizadas y rebentadas en trozos ante su ira. Sobretodo su lider, que empuñaba un arma que brillaba como la luz del sol, tan potente que hería su mirada. Se la arrancaria junto con su brazo y se la haría tragar hasta la empuñadura.
El vampiro se lanzo salvajemente hacia la carniceria, apenas sin esperar a que sus ejercito terminara de salir de la cueva.
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