-¡Calla-calla estupido, si no sabes contar!- respondieron a la vez los otros dos. Detras de ellos, un nutrido grupo de guerreros skaven esperaban inquietos, chasquendo sus colas y gruñendo o despotricando por lo bajo, mirando como los tres hermanos discutían sin saber hacia donde ir. Los sabios ancianos del consejo les habían encomendado la misión de asaltar un enclave humano cerca de un bosque fronterizo, pero, indudablemente, se habían perdido en la maraña de túneles que componían el mundo subterráneo. -Apuesto tres hembras de cría a que es esta salida- dijo Ikit, agarrando a un harapiento esclavo skaven y pinchandolo con la espada a que se asomara al exterior. -¡Cuatro, si-si, que sean cuatro!- respondió Hiik. -Hummmm hembras de cría.- murmuró.Chiit, relamiendose. -Parece un campamento de cosas-hombre.- susurró el esclavo skaven.-Parece dormidos, si-si -Perfecto, esos estúpidos no se lo esperan.- chilló Ikit, excitado. Inmediatamente empezó a dar órdenes a sus aguerridos soldados para que empezaran a salir a matar humanos mientras el ocupaba el lugar de honor, en la retaguardia.
sábado, 11 de abril de 2015
Torneo Warhammer. Día 3
Stephan Von Carstein deambulaba intranquilo por los pasadizos y salones de su castillo, era pasada medianoche y todo se sumía en la tranquilidad del silencio. Sus sirvientes se ocupaban de la limpieza y el mantenimiento del castillo con eficaz diligencia durante el día, para asi dejar la noche para su señor, al que le gustaba el sosiego que ella aportaba, aunque en su interior no se sintiera asi. Hacía días que se encontraba tenso, nervioso al ver cualquier cosa fuera de lugar, incluso había tenido varios encontronazos con sus sirvientes, cada vez mas a menudo, incluso había matado a tres de ellos, y eso era algo que no se podía permitir, si no quería tener una legión de cazadores de brujas llamando a su puerta con antorchas hechas especialmente para él. Debía controlar su bestia interior, últimamente la sentía inquieta, sacudiendose constantemente para liberarse y salir, parecía querer tirar de el, lo que le inquietaba era que a pesar de no saber porque, intuía la dirección que quería tomar.
Durante un tiempo intentó ignorarla y dejar que se calmara como había hechos tantas veces, pero la ansiedad parecía ir a mas, sintiendo como asaltaba su pecho y dejándose llevar en ocasiones, incluso sus propios lacayos le evitaban siempre que podían, aunque en el fondo eso no le incomodaba a Stephan.
Sin embargo, aunque fuera extraño en el, sentía cierta congoja a que la bestía pudiera liberarse y tomar el control definitivamente, por lo que, aunque también lo temiera, se dejaría llevar por sus instintos, aunque tuviera que llegar a algun recóndito desierto o hasta alguna isla perdida en el mar con tal de desacerse de esta desazón o, almenos, relajar a la bestia.
...............
-¡Te dijo que era la octava a la derecha!- dijo entre chilliditos Hiik, el ingeniero brujo, mientras consultaba planos y extraños aparatos.
-¡Y esta es la octava a la derecha!- respondió nervioso Ikit, el caudillo skaven, mientras le enseñaba sus colmillos amarillentos y chasqueaba la cola contra el suelo.
-Pero empezaste a contar desde donde quisiste.- escupió Hiik al hablar, aun mas nervios por momentos.- debería haber sido yo el lider desde el principio, si-si.
-¿Te atreves a revelarte?- Ikit se encaró directamente a el, chocando hocico con hocico, erizando el pelaje negro de su espalda.
-¿Pero eso no es la izquierda? - preguntó un tercer skaven, Chiit, el señor de las bestias, mientras acariciaba una rata que sostenía en brazos y miraba distraido como el túnel, donde se encontraban, subía a lo que parecía ser la superficie.
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